Etiquetado con Mondadori

Reportero Sacco

Joe Sacco, además de ser un estupendo dibujante, posee las cualidades del mejor periodista: es curioso, investiga a fondo, sabe hacer preguntas, interpreta la información y tiene el talento para explicar las cosas de manera clara.

Famoso por sus crónicas periodísticas en formato de viñeta, Sacco es quizás el representante del mejor periodismo que se hace a través del cómic. Autor de libros como Palestina y Notas al pie de Gaza, Goradze, Zona Protegida, ahora publica Reportajes (Mondadori, Reservoir Books), donde reúne seis crónicas pasando por la India, Irak y su natal Malta.

El libro comienza con el capítulo “Palestina”, un país cuya situación actual Sacco conoce de primera mano. Continúa con el reportaje “Irak”, donde acompaña a las tropas estadounidenses e iraquíes, sigue con el relato de su asistencia al juicio de un doctor serbio acusado de genocidio en “Crímenes de Guerra”, conoce a las mujeres chechenas refugiadas en Ingouchie en “Mujeres Chechenas”, viaja a su país natal para conocer el drama de la migración clandestina africana que llega a Europa en “Inmigrantes Africanos” y finalmente viaja a la India para darnos a conocer la extrema pobreza de los dálits, el escalón más bajo en el sistema de castas en el reportaje “Kushinagar”.

Sacco nació en Malta 1960, pero reside en Estados Unidos desde hace tiempo. Su estilo de dibujo, realista, y su forma de trabajo lo convierten en un autor único en su generación.

Fragmentos del libro

Álvaro González
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El “Panfletarismo” Ilustrado de Miguel Brieva

¿Mientras caminamos, alguna vez hemos mirado hacia abajo, hacia la tierra que pisamos? Miguel Brieva (Sevilla, 1974) lo ha hecho, ha removido un poco las hojas y encontrado un ojo que nos mira. Es el ojo de la tierra. Así es como ha ilustrado la cubierta del libro Memorias de la Tierra (Mondadori, Reservoir Books), una recopilación de sus trabajos p ublicados durante los dos últimos años en El País y El Jueves, que combina con una selección de material inédito.

Con una destreza visual casi barroca, Brieva crea viñetas que funcionan como pequeñas historias independientes. El libro, que presentó ayer en La Central del Raval, está contado desde la perspectiva de un extraterrrestre  que mira asombrado cómo el humano sigue empeñado en cargarse el planeta. El cómic es una mirada crítica al sistema capitalista, al deterioro ecológico, al elogio de la desmesura, a la filosofía buenista, y lo hace siempre con humor y sin perder un ápice de ironía.

“Mi única respuesta ante lo que ocurre en el mundo es el humor, no tengo otra alternativa, aunque reconozco que en los últimos años me aburro más porque la realidad nos ha invadido y se nos adelanta”, confiesa el autor de libros como Dinero.

Memorias de la Tierra es el segundo tomo de una  trilogía que comenzó en el año 2009 con El Otro Mundo y que concluirá más tarde con una novela gráfica.

“Vivimos dentro de un sistema que ha perdido su contacto con la utilidad. Nuestra estilo de vida es absolutamente inviable, sin embargo, antes veía más negro el panorama que ahora. Nadie puede cambiar el mundo por sí solo, pero creo en las pequeñas acciones, en la gimnasia de la voluntad, soy más  optimista que antes”.

El periodista Antonio Baños, presente en la librería, aseguró que Brieva es un auténtico propagandista. “Es un humorista serio y como todo buen humorista es también un gran moralista”. Baños se refirió con humor a una de las viñetas. “Hay un dibujo donde crea una piramide que sitúa a los ricos en la parte más arriba como los malos de la historia, y a los pobres como los buenos, esto me parece que no tiene puta gracia”.

El autor firmando ejemplares del libro después de la presentación en la cripta de La Central

Álvaro González

 

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La obra maestra que nunca fue

Se suponía que iba a ser la obra maestra de David Foster Wallace (1962- 2008), pero la muerte tenía otros planes.  El Rey Pálido, la novela póstuma que publica ahora Mondadori, nunca llegó a ver la luz y se quedó como un borrador, como un complejo rompecabezas inacabado.

Este jueves sale a la venta el libro, o mejor dicho, lo restos del libro, lo que pudo salvarse después del naufragio. El encargado de hacer este trabajo titánico, de convertir a partir de retazos una novela que nunca tuvo inicio ni final y que quedó a a medio proceso de corrección y revisión es el editor Michael Pietsch.

El libro desatará muchos comentarios y de entrada será polémico. ¿Permitiría el autor si estuviera en vida la publicación de un libro incompleto y lo consideraría una maniobra de marketing? Nunca lo sabremos. Por las dudas, el editor se lava las manos y confiesa que adolece de reiteraciones y errores de estilo, típicos de un manuscrito.

David Foster Wallace es el último escritor maldito de Estados Unidos. Compañero de generación de Jonathan Franzen, Dave Eggers, entre otros, su fama creció con La broma infinita (1996). El libro lo catapultó directamente a las portadas de las principales revistas y fue considerada por la revista Time como de las mejores 100 novelas  en lengua inglesa , los elogios llegaron por una obra maestra según los críticos. Luego siguieron un par de novelas más y varios libros de no ficción, antes de que él  mismo decidiera acabar con su vida hace tres años.

El Rey pálido se enfoca en los funcionarios del Centro Regional de Examen de la Agencia Tributaria en Peoria, Illinois. Wallace trabajó durante casi 10 años en la confección de la novela. Se había documentado y estudiado para sumergirse en el mundo de los Impuestos y las agencias. Escribió cientos de notas y algunas de las partes centrales del libro, pero nunca llegó a contar el principio ni el final.

De todo este amasijo, hay páginas y pasajes imprescindibles. Según el crítico Antonio Lozano, en un texto publicado en la revista Qué leer de este mes, contiene escenas fundamentales.

“Hay partes sublimes como cuando DFW desmonta las mentiras comunes de la humanidad (el amor preprogramado de los padres vinculado al amor incondicional de Dios, el narcisismo visto a través de los horóscopos..), retrata a tipos detestables, enfermizos o colocados (el contorsionista, el bromista escatológico, la orgía anfetamínica..), observa tras lentes tridimensionales un espacio(el atasco de tráfico y la estructura de la sede de la agencia) o interpreta nuestro día a día bajo el prisma de lenguajes especializados (la familia como empresa con ánimo de lucro). Y, por supuesto, se apuntala el motor último de la ficción fosterwalleciana; interrogarse sobre los límites del lenguaje a la hora de traducir nuestros pensamientos, o cómo deshacer los nudos de símbolos para ir al sentido verdadero”.

Álvaro González

La cubierta de la versión del libro en inglés

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