El Guggenheim de Bilbao ofrece en la exposición Egon Schiele, inaugurada el 2 de octubre, un amplio recorrido visual por la obra del pintor austriaco que murió de manera prematura en 1918, a los 28 años, mostrando casi un centenar de piezas que proceden del museo Albertina de Viena.
“Cerca de un centenar de trabajos revelan la evolución estilística del artista: desde su producción temprana realizada durante su formación en la Akademie der bildenden Künste (Academia de Bellas Artes de Viena), pasando por las obras en las que la influencia de Gustav Klimt y el Modernismo vienés están más presentes, hasta sus innovadores trabajos caracterizados por su ruptura con el naturalismo, que se distinguen por el radical empleo del color y la inclusión de nuevos y desconcertantes motivos, como el desnudo erótico explícito”.
“Egon Schiele desarrolló un estilo muy personal dentro del tratamiento decorativo de las superficies y las fluidas líneas ornamentales que eran propias de la Secesión vienesa. El uso expresionista del lenguaje corporal, los gestos y la mímica responden a la influencia de la fotografía clínica que documentaba los síntomas de la “histeria” que manifestaban las pacientes del doctor Jean-Martin Charcot, del hospital de la Salpêtrière de París; también se inspiran en la fotografía erótica del estudio de Otto Schmidt. Schiele libera la representación erótica del desnudo femenino de las ataduras de la caricatura o de la finalidad pornográfica, eliminando el histórico antagonismo entre lo bello y lo feo y otorgando al desnudo femenino un nuevo y diferente protagonismo en el arte. También el cuerpo enfermo y la desintegración patológica de la personalidad se elevan en su obra a la categoría de arte”, se lee en el texto de presentación de la muestra que finaliza el 6 de enero.
Redacción Cuello Blanco Magazine















