A Winsor McCay (Estados Unidos 1869 1934) se le atribuye el primer gran clásico del cómic estadounidense. Con “Little Nemo in Slumberland” (El Pequeño Nemo en el País de los Sueños), que se publicó por primera ocasión en la edición dominical del New York Herald el 15 de octubre de 1905, alcanzó la popularidad y el gusto del gran lector.
Nemo era la contraposición a The Yellow Kid de Richard F Outcault, quien había creado pocos años antes a un personaje marginal, sin techo, ni casa, pero con mucha conciencia social. Nemo era lo opuesto, un niño burgués cuyos principales problemas en la vida eran despertar sano y salvo de sus fantasías oníricas, algo que ocurría siempre en la última viñeta.
Estéticamente, McCay continuó las composiciones de Outcault. Quizás, en alguna ocasión, llegó incluso a arriesgar más. En una de las muchas tiras del personaje Little Sammy Sneeze, que se publicó en el New York Evening Telegram firmada bajo el seudónimo Silas, el niño estornuda tan fuerte que rompe el cuadro de las dos últimas viñetas.
El Salón del Cómic de Barcelona rinde homenaje a uno de los cómics más relevantes de la historia: “Little Nemo” con una exposición que recorre a través de dibujos originales, el universo onírico del pequeño.
La exposición incluye también dibujos de la serie “Dreams of a Rarebit Fiend” (Pesadillas de cenas indigestas) en el que narra las pesadillas de un hombre aficionado a las fondues que nunca consigue dormir bien.

