James Gulliver Hancock, un joven australiano aficionado a los viajes y al dibujo, encontró la mejor manera de unir sus dos pasiones mientras viajaba como turista por Europa.
Llegó a la conclusión de que la mejor manera de conectar con las ciudades que visitaba, sin parecerse a los turistas apresurados que toman fotos casi en automático, apenas sin contemplar el objetivo de la lente, era sacar la libreta y dibujar edificios que le llamaban la atención.
Así, James Gulliver llegó a Nueva York y se propuso dibujar todos sus edificios. De momento lleva más de 500 que sube continuamente al blog All the Buildings in New York. Hace un mes, la editorial Rizzoli publicó un libro que recupera buena parte de este trabajo.
“Este proyecto comenzó hace mucho tiempo mientras cuando estaba viajando y quería representar las ciudades que visitaba de una manera distinta a la de un turista cualquiera”, dice el artista en una entrevista que publica en su página web.
James no dibuja sólo edificios famosos, esos que son retratados miles de veces por el turista convencional, sino aquellos con los que siente una conexión especial. Así se conforma esta particular declaración de amor a la ciudad que lo acoge.
“Algo interesante que encuentro en Nueva York es que los edificios son muy diferentes entre sí. Recuerdo que en París los edificios de una manzana son muy similares”.
James dibuja en su libreta, pero en ocasiones en servilletas, casi como una obsesión.
“Creo que la obsesión es genial. Me gusta la gente que colecciona cosas, no creo que sea algo malo ser raro, me parece estupendo”.
Redacción Cuello Blanco Magazine




















